Amado mío ¡Tengo que contarte!!

¡Amor mío! ¡Tengo que contarte lo que me ha pasado! El viernes mientras recogía los granos de nuestra cosecha de café en Yauco, se me apareció una mujer muy hermosa, con aspecto de sabiduría y voz de melodía. Le pregunté quién era, su nombre dijo en un lenguaje extraño, el cual no pude entender, pregunté su significado, me dijo Paciencia, ése era su nombre. Por su belleza y brillantez no dudé que era un ángel y no me equivoqué. Antes bien, me dijo que tenía un mensaje para el mundo, pero antes, me hizo jurarle que lo daría a conocer, que sirviera de portavoz sobre un nuevo amanecer. No entendía el porqué, por eso le pregunté ¿Quién soy yo para semejante galardón? No es quién eres, es qué eres, contestó. ¿Qué soy? Pregunté. Dijo, eres amor, eres lealtad, eres compasión, eres bondad, eres ternura, eres paz. Caí a sus pies en señal de agradecimiento y dije ¿Cuál es el mensaje que quieres revelar? Me contestó, en cada ser humano existe un secreto sagrado que habita en el fondo de su corazón, la misión es descubrirlo. ¿Cómo? Pregunté. Me dijo, con la llave secreta. ¿Quién la tiene? ¿Quién tiene la llave secreta? Volví a preguntar. A lo que contestó, tú Afrodita, tú la tienes y todos los que tienen un niño en su interior.

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