Yo escuché que me llamabas
Amado mio, yo escuché que me llamabas, el eco de tu voz agito mí espíritu, me levanté de la cama, te busqué por todo Borinquen, pero no te encontré, mis lagrimas no pude contener. Miré al azuel del cielo para consolarme, apareció el mar haciéndose mi cómplice, le conté que yo vivía en tu olvido. El sol comenzó a brillar con mucha pasión, abrió su boca y me habló, que un mensaje me tenía que dar. Su lengua alcanzó la mía, con la punta de sus dedos me acariciaba. Su voz sonaba como un león rugiente, más sus palabras eran dulces como la miel. Me dijo, que se sentía muy solo, que nesecitaba un abrazo. Yo no me atrevía abrazarlo, por miedo, él me dijo que confiara. Yo sabía que era sincero, aun así tenía miedo, lo abracé tímidamente, estaba muy caliente, lo quise soltar, el me sujetó con fuerza y ternura.Nunca te dejaré ir , me dijo, nunca te dejaré de amar, me juró. Sus llamas penetraron mi corazón, pero sus ojos nunca pude mirar, me decía confía en mi, amor, confía, aunque mis ojos no puedas mirar.
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